Sinopsis
A diferencia de los relatos históricos más establecidos de la pintura o la escultura, el dibujo parece resistirse a un consenso sobre su definición, su alcance, su marco, sus límites, y se presenta, en el contexto actual, simultáneamente como un medio hiperexpandido y como una categoría en crisis. Su proliferación en las prácticas artísticas recientes ha ido acompañada de una disolución de los marcos disciplinares que solían garantizar su autonomía. La deconstrucción posmoderna de los géneros ha convertido al dibujo en un campo heterogéneo, permeable, con una formidable capacidad para hibridarse con otros ámbitos que abarcan desde la performance y la poesía hasta la fotografía, la arquitectura o la inteligencia artificial.
Las contribuciones reunidas en este volumen analizan estos desplazamientos. Desde el análisis del soporte como constructor de significado hasta las relaciones entre dibujo y escritura; desde las prácticas autobiográficas y documentales hasta la exploración del dibujo como herramienta para pensar el fracaso, la complejidad o la memoria; desde las intervenciones urbanas hasta los desarrollos contemporáneos de la inteligencia artificial aplicada al trazo.
La cartografía colectiva que aquí se propone no aspira a fijar el dibujo, sino a seguir sus líneas de fuga; no pretende clausurar sus sentidos, sino contribuir a la expansión crítica de su práctica y su teoría en el terreno vibrante --y constantemente en disputa-- de la creación contemporánea.