Sinopsis
Desde las ficciones fundacionales que demarcaron las geografías nacionales latinoamericanas, el paisaje se ha vuelto depositario de una conciencia del tiempo: alberga imágenes del pasado arcaico, paradisiaco, de la violencia racial, de la memoria patriótica, del atraso temido y el futuro esperanzador del progreso, de la biodiversidad y armonía, más pregonadas que sostenidas, y también de la perdición resultante.
A partir de la teoría cultural, el paisaje/texto es susceptible de diferentes lecturas que distinguen su anclaje social, su valor simbólico y práctico vinculado con las posibilidades imaginadas que le damos. Al poner de relieve los alcances y el carácter performativo de la mirada post-antropocéntrica y de la construcción de mundos multi-especie, se percibe un desgaste de la acostumbrada actitud del viajero o paseante occidental que hace descansar su vista ante un paisaje natural como lienzo romántico y se vuelve urgente ser parte otra vez, escuchar, sentipensar. Los textos estudiados en este libro atestiguan una voluntad de reconstruir las voces archivadas de la experiencia del paisaje. Al reintegrar la precariedad, la convivencia con la ruina, el miedo telúrico y la polifonía en el ensamblaje del presente, en el cual el paisaje pervive como huella del sujeto histórico, el arte crea conexiones con el territorio habitado.