Sinopsis
Me parece que para este inesperado tercer libro, la introducción es
palabra más definitoria que la de prólogo, pues además de intentar eludir
la repetición de esa palabra empleada por sus autores en el exordio
de tantos libros, se hace preciso explicar por qué me empeño en editar
un tercer libro, cuando ya en los dos primeros descartaba esa posibilidad.
En primer lugar debo decir que de ninguna manera me impulsa el
manido proverbio de que «no hay dos sin tres». La razón principal de
que aparezca este tercer libro radica simplemente en el hecho de que
después de casi 10 años desde la edición del primero, continúo vivo y
escribiendo y en que esta segunda actividad no ha decaído en absoluto
con el paso del tiempo. Tanto el pulso como mis ideas y divagaciones,
siguen firmes. Hay también un ingenuo estímulo por alcanzar cuando
menos una trilogía en mi producción. Empleando expresiones marineras
y como si se tratase de una singladura solo diurna, coloco a mi primer
libro a la salida del sol, al segundo en el momento crucial de situar
al buque al mediodía solar, la llamada «meridiana» y a este tercero lo
tengo ya que archivar en el ocaso de mi vivir, lo que ha dado lugar a
que haya titulado a este último como «Crónicas vespertinas».