Sinopsis
Este nuevo enfoque interrelaciona la ciencia, la fenomenología y las prácticas budistas, permitiendo superar la crisis del yo occidental, surgida por la falta de un fundamento último. A este yo nihilista y pesimista le opone un sujeto activo en constante proceso, que se va redefiniendo y reconociendo de un modo necesariamente parcial, descentrado y no originario. Y es en este movimiento cuando los procesos cognitivos y la experiencia corporal se articulan y reajustan.La conjunción de la ciencia y el budismo nos ayuda a comprender que la aceptación de la ausencia de fundamentos últimos puede llevarnos a ensanchar nuestro horizonte con nuevas perspectivas éticas y científicas basadas en la compasión.