Sinopsis
Diario para anunciar el fin del mundo aspira a ser un tratado sobre el origen del lenguaje. Se trata del ejercicio adánico de nombrar el universo a partir del movimiento: el hombre y la piedra como motor del tiempo, la palabra que oscila entre el nacimiento y el polvo que abriga la historia.
Aunque no lo crean, / bajo este cielo carbonizado por el tiempo, / debajo de esta coraza de tierra / y de memoria, / mi corazón late como un satélite / que se niega a dejar su rotación. / Se trata de la flecha disparada / hacia la fe en la oscuridad, / la certeza de que la luz puede concluir, / aquí mismo, cuando las alabardas / corten el aire final, / cuando levante el vuelo la lanza / y su hoja de bronce / hurgue en la respiración de la guerra, / y el fuego avive por primera / y última vez / estos brazos que los siglos / no han logrado petrificar.