Sinopsis
Hace más del siglo alguien tuvo una idea. Una visión, realmente. Bicis, muchas bicis, bicis recorriendo Cantabria, bicis saludando los pueblos que por cántabros se titulan. Un periódico, un nombre, un sueño.
Y nace, así, la Vuelta Ciclista a Cantabria.
Carrera con altibajos, con ediciones que no salen, con otras corriéndose en mitad del infierno gris. Grandes nombres batiéndose sobre caminos que a veces ni caminos son. Thévenet, Tarangu, Van Impe, Ocaña, Perico o Indurain. También Galdós, más veces que nadie Galdós. Y, junto a ellos, los nuestros. Los de aquí. Los dos Aja, los dos Trueba, Gandaruca y Otero, González Linares, Mesa, el recordado Santis. También, sí, esos Dietzen y Peter Hilse que casi parecían del mismo Pas...
Hoy, casi cuarenta años después de su última edición clásica, la Vuelta es un recuerdo para muchos. Uno de infancia, de aplaudir cuando pasan ciclistas, de bajar a la calle, de subir a los puertos, de aguantar lluvia hasta que pasase todo el pelotón. Colores y bicis, también chucherías que los críos se pelean por coger. Otro tiempo y otro lugar, que es nuestro tiempo y nuestra tierra.
Reconocer al paisano, esperar al campeón. Tirar fotos que salen movidas. Ilusionarte.
Recorrer Cantabria sobre bicis.
Esta es, sí, la historia de un sueño.