HISTORIAS INSOLITAS DE LA ARQUEOLOGIA

HISTORIAS INSOLITAS DE LA ARQUEOLOGIA

Dioses, piratas, crímenes y otras crónicas del pasado
12-06-2026
EL TIEMPO HABITADO
9788410199002
Rustica con solapas
256
345
150x230 mm
CASTELLANO
ESTUDIOS GENERALES
PVP
19.95

Sinopsis

¿Sabías que un coleccionista romano atesoraba fósiles de dinosaurio?¿Es posible que un ritual aborigen se haya repetido, sin interrupción, durante quinientas generaciones? ¿Hubo sacrificios humanos en los ritos de vudú? ¿Por qué una mujer calcolítica fue enterrada con su propia cabeza entre las manos?

Los hallazgos más monumentales son los que acaparan los titulares, pero la arqueología está repleta de investigaciones menos deslumbrantes y mucho más trascendentes: aquellas que desvelan el alma humana y nos permiten comprender mejor nuestro pasado y nuestro presente.

La investigación arqueológica vive hoy una época dorada gracias a la aplicación de nuevas tecnologías que están propiciando una auténtica revolución del saber. Fruto de este nuevo rigor científico, el Dr. David Álvarez Jiménez nos desgrana descubrimientos recientes que han reportado evidencias insólitas e historias increíbles que conectan directamente con nuestra actualidad y con la invariabilidad de la pulsión humana.

Asómate a los rincones más inquietantes de nuestro pasado, donde el canibalismo desesperado en el Ártico convive con el inesperado consumo de cocaína en la Milán barroca, los narcóticos que ingerían los guerreros germanos antes de la batalla o crímenes milenarios hoy resueltos por la arqueología. A través de estas páginas conocerás la pragmática reutilización de tumbas faraónicas, el último festín de ostras de una ciudad antes de ser abandonada y crónicas de piratas, esclavos o rituales prohibidos; relatos que, entre banquetes de lujo y sacrificios de sangre, nos devuelven la imagen de una humanidad que lleva milenios habitando la misma piel.

Bienvenido a una arqueología sin filtros. Una invitación a ensuciarse las manos para constatar que el pasado no es un lugar remoto: bajo el polvo de los siglos, el ser humano permanece tan crudo, brillante y maravillosamente indescifrable como el primer día.