Sinopsis
Cuando una sociedad vive una experiencia traumática durante largo tiempo (aquí fueron decenas de años), siempre se tiende --de manera consciente o no-- a olvidar lo sucedido, pensando que de este modo se afronta con más garantías el futuro. Ha sucedido aquí y en otras partes del mundo, en épocas distintas, como explica el libro. Sin embargo, enterrar el pasado causa un profundo daño a las víctimas, que son revictimizadas de nuevo. Y socava asimismo los cimientos de la propia sociedad.
Hay que volver la hoja, pero no sin leer antes la página anterior. La actividad de ETA causó enorme daño. Tampoco la respuesta del estado, aunque más limitada en el tiempo, estuvo en muchas ocasiones a la altura de lo esperable en una sociedad democrática. Asombra que organizaciones civiles que apoyaron y sostuvieron con entusiasmo la lucha armada acaben siendo ahora referentes de esa izquierda que reclama incluso "superioridad moral", sin haber asumido ninguna responsabilidad previa sobre su pasado. Como si no hubiera existido el mundo de ayer y hubieran nacido de la nada el día en que ETA, definitivamente vencida, decidió disolverse.