Sinopsis
Don Enrique de Saavedra Crespo, Señor del Feudo de Ocanna, había reunido en su sala de armas a su ayudante de cámara, Santiago de Ayala, un venerable anciano que había consumido todo su existencia al servicio de sus seres, y al resto de los ya venerables servidores de su padre, don Luis Galeno Máximo Lope de Estrada, la comadrona que había asistido a su excelsa madre, Leonor Bargas y la segunda ama de llaves, Jimena Sanchidrián.
La reunión se celebraba durante un gélido atardecer y don Enrique apenas podía contener su tremenda agitación que parecía conducirle por momentos a una irracional locura.