Sinopsis
Al comienzo de su vida evangélica, había escuchado una llamada: «El Señor me reveló que dijéramos este saludo:? El Señor les dé la paz?». Con estas palabras esenciales, transmite a sus hermanos y a todos los creyentes el asombro interior que el Evangelio había traído a su existencia: la paz es la suma de todos los bienes de Dios, un don que desciende de lo alto.
¡Qué ilusión sería pensar en construirla solo con las fuerzas humanas! Y, sin embargo, es un don activo, que hay que acoger y vivir cada día. Es el mismo saludo que el Señor resucitado dirige a sus discípulos, asustados y encerrados en el cenáculo, la noche de Pascua: «La paz sea con ustedes». No es una fórmula de cortesía, sino el anuncio seguro de la victoria de Cristo sobre la muerte
En esta época, marcada por tantas guerras que parecen interminables, por divisiones internas y sociales que crean desconfianza y miedo, él sigue hablando.
PAPA LEÓN, Carta a los Ministros generales de la Conferencia de la Familia franciscana con motivo de la apertura del VIII Centenario del Tránsito de S. Francisco de Asís (7 de enero de 2026)