Sinopsis
“El 24 de diciembre de 1942, a medianoche, en un pequeño pueblo de la España rural, llegó al mundo un bebé cualquiera. Ni demasiado fuerte, ni demasiado débil, ni demasiado sonrosado, ni demasiado llorón. ¿Un lienzo en blanco ante la vida? En absoluto. Su destino venía determinado por la ley sálica. No había opciones de cambiarlo, como ya le había sucedido a Jesucristo casi 2.000 años antes. Pero a diferencia del mesías, el sino del pequeño Antón no era morir por los demás, sino lo contrario: matar por ellos.”
La comida es ideología. La carne, además, religión. En medio, el animal y su sacrificio. La historia y la cultura. ¿Somos carnívoros por convicción, por costumbre o por simple placer? El debate sobre el consumo de la carne es tan viejo como la historia del pensamiento. Plutarco ya escribió sobre él. Este libro repasa los últimos cuarenta años de su consumo en España. Pero no trae certezas, si acaso, más dudas: ¿Sabes algo del origen del filete que compras en una bandeja? ¿Y si en la era de la sobreinformación estás más desinformado que nunca sobre lo que comes?
Dime qué carne comes y te diré cuánto ganas. Mientras los supermercados se llenan de carnes procesadas, los mejores restaurantes ofrecen las piezas más selectas ¿Es el consumo de carne también una cuestión de clase social?
Yo soy la hija, la nieta y la bisnieta del carnicero. Y tú, ¿Cómo decides lo que comes?, ¿Lo decides tú o te dicen qué debes comer? ¿Comemos hoy mejor que nuestros padres? ¿Sabes lo que comes?
¿Y si la carne no fuera solo alimento, sino herencia, identidad y culpa?
Si no ves de dónde viene lo que comes, no sabes lo que comes.